10 AÑOS DE MISTERIOS

Se cumplen 10 años desde que me embarqué en uno de los viajes más increíbles de mi vida, el viaje hacia el mundo de lo insólito, un lugar donde se desafía a la lógica de la razón.


En efecto, llevo pocos años investigando el misterio. Lo hice como escéptico, seguidor y admirador de James Randi o Luís Alfonso Gámez. Quería experimentar y comprobar por mí mismo que el “misterio” no existe. Siempre me habían interesado estos temas y en el fondo quería pensar que algo de verdad había. Así que decidí levantarme del sillón y dejar de opinar solo por lo que leía o escuchaba. Si realmente había algo inexplicable, quería experimentarlo.


En el 2012 surgió mi primera oportunidad de ponerme el mono de trabajo. Me enteré gracias a la madre de una expareja mía que el reputadísimo hipnólogo Horacio Ruiz, amigo y colaborador de Fernando Jimenez del Oso, venía a Gran Canaria a realizar un curso de varias semanas de Hortohipnosis. No es que considerara la hipnosis una superchería, ya que está más que estudiada y aceptada por la psicología, pero sabía que por medio de la hipnosis se podían desarrollar fenómenos extraños como la xenoglosia (hablar en otros idiomas desconocidos por el hipnotizado), fenómenos telepáticos, regresiones…etc. Si bien el curso estaba enfocado a las terapias, sabía que Horacio había vivido fenómenos insólitos en procesos hipnóticos y que los había investigado junto al Dr. Fernando Jimenez del Oso.


Así que realicé el curso y me quedé fascinado tanto por su función terapéutica como por algunos experimentos que se realizaron en el curso respecto a la inhibición del dolor físico y a las regresiones.


Si bien, no pude experimentar qué se siente al ser hipnotizado, ya que debo estar en el grupo de personas no hipnotizables a corto plazo. Aun así estudiar cómo funcionan los procesos hipnóticos, ver en directo sesiones de hipnosis, practicarla y compartir charlas con Horacio Ruiz, abrió mi mente y me impulsó a meterme de lleno en la investigación de lo anómalo.





El siguiente paso que di (año 2013) y fue gracias a visionar el Docu-Show de Zak Bagans, “Buscadores de fantasmas”, fue la investigación de las psicofonías. En concreto me centré primeramente en desmontar los resultados que se obtenían con un aparato que parecía ser que ponía en contacto el mundo de los “muertos” con el de los vivos, la “SpiritBox o Ghostbox”. Fue en esa investigación donde empecé a tener mis primeros conflictos mentales.





Hacia el 2014 y viendo que había chicha que contar cree mi canal de Youtube “Tiempo de Misterio”. Tenía la necesidad de explicar mis experiencias de la manera más honesta posible.


http://www.youtube.com/user/parafonias


Si bien me estaba especializando en el mundo de las psicofonías, empecé a interesarme en el misterio de las psicoimágenes a raíz de las experiencias de José Garrido. Él me contaba que uno de sus deseos era poder contactar con alguno de los componentes del Grupo de Tenerife que en 1988 consiguieron registrar unas psicoimágenes que dieron la vuelta al mundo. La verdad es que el grupo por aquel entonces concedieron pocas entrevistas y desparecieron.

Gracias a que residía en Gran Canaria y había establecido relación con el gran periodista y escritor canario Jose Gregorio, me facilitó el acceso a uno de los integrantes del Grupo de Tenerife, Martín, al que pude entrevistar en 2015, no sin dificultades ya que no estaba seguro de querer exponerse:




Estaba centrado sobre todo en el estudio de la Transcomunicación. Me fascinaban los experimentos que realizaba la brasileña Sonia Rinaldi, así que deseaba saber qué había de verdad. Por suerte en esas fechas (2016) mi hermana vivía en San Paolo, no muy lejos de donde residía Sonia Rinaldi.

Mi padre, siguiendo mis pasos, se había especializado en el estudio de las psicoimágenes, siendo sus trabajos actualmente muy reconocidos;


https://barnasol.wixsite.com/francisco


Sonia Rinaldi conseguía resultado increíbles también en ese campo. Así que mi padre estaba entusiasmado con la idea de conocerla.

En mi grupo de investigadores, José Garrido, tenía amistad con Sonia, así que pudimos cerrar una visita en su “laboratorio” en Brasil, donde por temas laborales no pude acudir pero sí lo hizo mi padre que pudo registrar el evento y los experimentos:





En mi búsqueda y persecución de los fenómeno extraños, a finales del 2016 una amiga, Lidia Perez, que conocí en el curso de Hipnosis que antes he mencionado, me incitó a investigar a una reconocida coach Pamela Congia, conocida suya que al parecer poseía capacidades intuitivas fuera de lo común. Parte de la experiencia lo cuento en :





Lo que pocas veces he contado es que ya por esas fechas, estaba dentro de un pequeño grupo intelectual de apasionados del misterio, pero de tendencia escéptica que inauguramos Jose Garrido, Francisco Colina, Jorge Liénbana y un servidor, al que posteriormente se fueron añadiendo una decena más de miembros seleccionados a conciencia, que alucinados por lo que les conté con la experiencia con Pamela, me propusieron un experimento. Israel Ampuero, Doctor en biología se ofreció para ser el conejillo de indias. Pamela debería acceder a lo que ella denominaba el campo “akhásico” y a través de un proceso intuitivo extraer la información que sobre el Dr. Ampuero le viniese. Cada información que fuera dando Pamela, se redactaría en nuestro grupo privado de Facebook y el sujeto, el Dr. Ampuero, debería indicarnos el nivel de acierto. Ya la primera intuición nos dejó descolocados. El experimento siguió hasta que fue suspendido porque se ahondaba en cuestiones demasiado personales como para ser expuesto.


Es evidente que la experiencia volvió a confirmarme que hay determinados sucesos que no pueden ser explicados de manera convincente por los preceptos de la ciencia.


A partir de esa fecha, Pamela pasó a ser mi compañera de vida y por tanto a formar parte de mi viaje en busca de la verdad. Qué ironía del destino, un escéptico con una creyente. ¡Un equilibrio perfecto!.


En el año 2017 es cuando tuve mi primer acercamiento al espiritismo. Nunca me había interesado y lo consideraba una auténtica tontería. Mi pasión seguía siendo el estudio de la Transcomunicación Instrumental, pero sabía que varios transcomunicadores tenían relación ni que fuese de manera indirecta, con los “dogmas” espíritas. Uno de los más grandes transcomunicadores de la historia; Marcello Bacci. El intento de entender la importancia que tenía para él la parte espiritual hizo que me animara a leer “El libro de los espíritus” de Allan Kardec, libro que me regaló una amiga en el año 2013 y que nunca tuve intención de leer. GRAN ERROR!!!. Con su lectura empecé a entender muchas cosas (largo de explicar por aquí), a comprender la importancia que para algunos podría tener la creencia espírita para el desarrollo de fenómenos inexplicables.


Tenía que encontrar a Marcello Bacci, tenía que hablar con él. No sabía si estaba vivo o muerto, sabía que tenía más de 90 años, pero pacía ser que desde hacía casi un decenio, ni experimentaba ni recibía visitas.

Casualidades de la vida, Pamela, era italiana y Marcello era italiano, así que por una serie de sincronías increíbles que explico al inicio de este vídeo;




Pudimos conocerlo y charlar con él tanto en el 2017 como en el 2018.





En la visita a Marcello Bacci en 2017, pudimos vivir otra experiencia que nos marcó. Una de sus grandes amigas Mara (que por cierto consigue resultados psicófonicos de una calidad parecida a las de Bacci), nos invitó a su casa para realizar una experiencia con la mesa parlante. Mara perdió a su hija en un accidente a finales de los 90 y junto a su marido establecía contacto por medio de la mesa. Tiene escritos varios volúmenes de esas comunicaciones. Practicaban la tiptología muy asiduamente hasta que el marido falleció a los pocos años. Así que guiada por un impulso y después de muchos años sin practicar con la mesa, nos invitó a mí, a Pamela, a mi padre y a una madre que también perdió a su hijo, a una sesión que nos dejó muy impactados y que explico en el cuarto capítulo del monográfico que dediqué a las mesas parlantes;





A la vuelta de la experiencia. De la que aprendimos muchas cosas. Tanto Pamela como yo teníamos claro que si bien, experimentar con la mesa era algo más aparatoso, los procesos transcomunicativos eran parecidos a los obtenidos por la ouija, así que nos dedicamos a investigar y experimentar con la Ouija a la que le dediqué un monográfico y donde explico la experiencia en el capítulo 4:





En el 2018 cumplimos varios sueños más, volver a estar con Marcello Bacci en Grosseto, dar una conferencia en Grosseto compartiendo cartel con grandes investigadores a los que admiraba y pasar varias horas de charla con el máximo conocedor mundial en el campo de la Transcomunicacion, el ingeniero Paolo Presi y además pudimos experimentar con el Transcomunicador italiano Marco Luzzatto:





También el año 2018 se produjo otro hecho que marcó mi visión sobre la consciencia.


El estudio de las plantas chamánicas y sus efectos sobre la mente. Me parecía fascinante. OK, conocía la parte teórica, pero me faltaba la experiencia. Por otra serie de extrañas casualidades, tuvimos la ocasión, que se repetiría varias veces, de poder asistir a ceremonías chamánicas, vivir, sentir y compartir testimonio, y como no, haciendo honor a nuestro lema de no es suficiente con leerlo sino experimentarlo, probar algunas plantas de poder.


En el segundo monográfico dedicado a la Ayahuasca explico la experiencia:





En el 2019 tuvo lugar otra de las experiencias más gratificantes. Por otra serie de casualidades increíbles, Pamelay un servidor pudimos no solo conocer a uno de los más grandes transcomunicadores sino de experimentar con él en una sesión privada en su casa, me refiero al alemán Hans Otto König al que dediqué un podcast en el 2015:





Y cuya experiencia en el 2019 explico en la página 41 de mi artículo para el “Ojo Crítico” dirigido por Manuel Carballal;


http://elojocritico.info/wp-content/uploads/2020/01/EOC-90-en-PDF.pdf


Las dificultades que a todos nos ha provocado la pandemia hizo que decayera el ritmo de mis investigaciones. Por otro lado, quizás me volví más reservado. No sé si es necesario que siga contando, dando testimonio. Siento cierta pereza, me apetece seguir en la búsqueda, vivir experiencias, pero sin necesidad de contarlas. ¿Servirá para algo?. Al final se queda en el ámbito de lo subjetivo. No puedo demostrar nada. Sí, he estado cara frente a cosas inexplicables, aun sigo con cierto escepticismo e incluso me cuestiono mis experiencias. No tengo herramientas para demostrarlo. Es más, creo que jamás se podrán demostrar. Si persigues al misterio, posiblemente te encuentres con él. Lo podrás ver, sentir o palpar, pero siempre quedará la duda. Seremos un testimonio más. ¿Qué he aprendido? A no opinar desde le sofá.