Conexión mente-cuerpo, fenómenos parapsicológicos y curación espiritual. Revisión.

Invest Clin 51(2): 209 - 238, 2010

Autor: Ernesto Bonilla.

Instituto de Investigaciones Clínicas “Dr. Américo Negrette”, Facultad de Medicina, Universidad del Zulia y Centro de Investigaciones Biomédicas IVIC-Zulia. Maracaibo, Venezuela. Correo electrónico: embonilla2008 @yahoo.com





Resumen


Varios procedimientos de curación mediante la actividad mental están siendo utilizados, tales como la hipnosis, la biorretroalimentación, la meditación, las visualizaciones, el manejo de las emociones y la oración. Desde la Gran Explosión (Big Bang) estamos entrelazados con todo. Esta interacción existente entre todas las cosas permitiría que los individuos puedan interactuar con las mentes y cuerpos de otras personas. El campo de la investigación parapsicológica ha conducido al estudio de eventos significativos tales como la aparición y comunicación de seres ya fallecidos, las experiencias cercanas a la muerte y las experiencias fuera del cuerpo. Luce evidente que la conciencia puede persistir en ausencia de la función cerebral. Si se acepta el modelo que asume que es la conciencia y no la materia la base de todo cuanto existe, lo que sobrevive es el espíritu o “mónada cuántica”. Se afirma que las curaciones espirituales son realizadas por médicos desencarnados, quienes diagnostican y prescriben tratamientos que generalmente corresponden a los de la medicina convencional pero, con cierta frecuencia, utilizan también procedimientos desconocidos por la medicina moderna, basados en el manejo de campos energéticos que apenas están siendo estudiados por la física. Casos emblemáticos del ejercicio de la medicina espiritual lo representaron los médiums Ze Arigo, George Chapman y Bárbara Guerrero (Pachita) y actualmente el médium brasileño Juan de Dios. El reporte de casos de fenómenos paranormales es muy importante para el avance de la parapsicología, porque no está claramente establecida cual aproximación, la cualitativa o la cuantitativa, es mejor para la comprensión y el desarrollo en este campo.


CONSIDERACIONES HISTÓRICAS


La historia de la medicina está llena de momentos embarazosos durante los cuales evidentes medidas preventivas o curativas de diversas enfermedades contaron con el rechazo y la burla del establecimiento médico de la época. Por ejemplo, Edgard Jenner (1749-1823), descubridor de la vacuna contra la viruela, inició toda una era de la inmunología. Este es un hecho ampliamente conocido. Sin embargo, la Sociedad Real de Inglaterra, grupo científico de excelencia, rechazó su propuesta “porque (Jenner) no debía arriesgar su reputación presentando a los académicos algo que parece estar en desacuerdo con el conocimiento establecido y además es increíble” (1). Afirmaciones que una vez fueron consideradas heréticas hoy forman una parte importante de la ortodoxia científica. Cuando William Harvey (1578-1657) presentó su teoría de la circulación de la sangre recibió el apodo de “cerebro agrietado” por sus compañeros científicos europeos (1). El cirujano inglés Joseph Lister (1827-1912), quien introdujo los antisépticos en las salas de cirugías, salvando millones de vidas, fue ignorado inicialmente porque su teoría de la infección por gérmenes contrastaba con las creencias científicas de la época que consideraban a las infecciones como producidas por el mal aire ambiental. Algunos de sus colegas llegaron al extremo de lanzar los instrumentos quirúrgicos al suelo, pisotearlos y ensuciarlos para demostrar que podían operar con instrumentos sucios sin mayores consecuencias para sus pacientes (1).


Lord Kelvin (1824-1907), matemático y físico inglés, Presidente de la Sociedad Real de Inglaterra y conocido ampliamente por sus trabajos sobre el calor y la electricidad, declaró enfáticamente que los rayos X no existían (1). LeShan (2) refiere que Alexander Von Humboldt, uno de los más grandes naturalistas de los siglos precedentes, afirmó que no aceptaba la existencia de los fenómenos psíquicos: ¨Ni los testimonios de todos los miembros de la Sociedad Real, ni las evidencias de mis propios sentidos, podrían llevarme a creer en la transmisión del pensamiento de una persona a otra, independientemente de los canales reconocidos de los sentidos. Es claramente imposible¨. Este es un ejemplo de un gran científico que afirmaba que sabía tanto sobre la realidad que el universo no tenía secretos para él. Por ello, es importante señalar que lo que luce posible en una teoría metafísica (una teoría acerca de la realidad) es imposible (paranormal) en otra. En efecto, lo que es perfectamente normal en el nivel subatómico, por ejemplo que un electrón salte de una órbita a otra sin cruzar el espacio entre ellas, se denomina teleportación, en el nivel macro o molecular. La teleportación es generalmente considerada como paranormal. El hecho de que un electrón pueda atravesar dos orificios en una placa, simultáneamente, sin dividirse, es perfectamente normal para la física cuántica. Pero, en la vida diaria a este efecto se le llama bilocación, que es un fenómeno paranormal.


No podemos explicar un fenómeno que ocurre en un sistema metafísico en el cual tal evento es “imposible”. Si un evento parece preceder a su causa (precognición) tenemos que explicarlo utilizando un sistema en el cual puede ocurrir. Desde este punto de vista, los espiritistas y los teólogos fueron más acertados que los científicos cuando aquellos trataron de explicar los eventos paranormales señalando que los espíritus o Dios los producían. Tomaron entidades de otros sistemas metafísicos para explicar fenómenos que no podían ser entendidos siguiendo los lineamientos de nuestros sistemas metafísicos de las ciencias, tal como los concebimos hoy (2). Los ejemplos citados anteriormente nos muestran que la ciencia no es un conjunto de verdades inmutables, sino un método de búsqueda de la verdad. Los científicos pueden ser tan dogmáticos y autoritarios como el público general y tienen la tendencia a encontrar lo que esperan ver o encontrar en sus experimentos. La verdad científica, por consiguiente, refleja la visión mayoritaria de la comunidad científica y no necesariamente la verdad inmutable (3). Los científicos pueden olvidar que la realidad existe también fuera del laboratorio.


La geología, la astronomía, la antropología y la paleontología, abandonaron esa concepción y han progresado extraordinariamente en los últimos años. Existen campos científicos en los cuales las palabras ¨experimentos repetibles¨ son inaceptables; en efecto, los fenómenos paranormales, como las experiencias fuera del cuerpo, las experiencias cercanas a la muerte y la precognición, son un ejemplo de ello (4). De igual forma, no vamos a lograr un experimento repetible en astronomía, oceanografía o en geología. De nuevo, en la ciencia, la teoría debe inclinarse siempre ante los hechos. Los experimentos doble ciego no son un requerimiento necesario para ver la realidad. Tanto la penicilina como la aspirina, dos drogas modernas, ampliamente y exitosamente utilizadas por la comunidad médica, fueron aceptadas y utilizadas sin haberse realizado previamente un estudio doble ciego. El no entender el mecanismo de acción de una droga efectiva no significa que su actividad terapéutica no sea real. Lo que un científico honesto y apegado a la verdad debe hacer en relación a un hecho desconocido es examinar, sin prejuicio o preconceptos, todas las evidencias disponibles sobre ese hecho, utilizando las herramientas científicas que existen. Una vez que se haya establecido que un evento particular “imposible¨ ha ocurrido, la ciencia ha desarrollado un método para tratar con el problema. No cambiamos nuestra definición de la realidad. En su lugar limitamos el campo en el cual nuestra definición de la realidad es válida.


La revolución científica liderada por Niels Bohr, Max Planck y Albert Einstein fue en parte exitosa porque limitó la realidad newtoniana a aquellas áreas de la experiencia que podían ser, al menos teóricamente, percibidas por los sentidos o por las extensiones mecánicas de los sentidos.


EFECTO PLACEBO


Dossey (5) refiere que hasta el siglo XX, tanto los médicos como sus pacientes aceptaban que la mente podía influenciar la evolución de un tumor canceroso. Sin embargo, la atención científica actual se ha enfocado únicamente en la materia, hasta el punto que la mente poco cuenta y el espíritu no existe. Pero las evidencias sobre la influencia de la mente en el cuerpo son extensas. Tenemos, por ejemplo, el efecto placebo que se define como la respuesta fisiológica o psicológica a una tableta, inyección o a una intervención quirúrgica que no puede ser atribuida a las propiedades del tratamiento dado y, por lo tanto, es debida a la creencia del paciente en la efectividad del mismo.


En un estudio clínico doble ciego, Allington (6) demostró que el tratamiento con sulfarsfenamina de las verrugas cutáneas de origen viral, logró un 53% de curación en 105 pacientes. Pero en otros 120, que recibieron sólo agua destilada coloreada como placebo, el porcentaje de curación fue de 48%, casi tan efectivo como la droga ensayada. El poder de la mente para eliminar una verruga de etiología viral tiene una gran significación por la posibilidad de tratar un gran número de enfermedades de la misma etiología mediante el uso del poder mental.


En una famosa investigación realizada en la Universidad de Harvard en 1955, se analizaron 15 experimentos doble ciego en una población de 1082 sujetos. Se encontró que el simple efecto placebo produjo una tasa de curación del 35% en una amplia variedad de problemas médicos, incluyendo entre otros el dolor postoperatorio, cefaleas, resfriado común, dolores anginosos, mareos y náuseas (7).


Benson y McCallie (8) revisaron la historia de más de una docena de tratamientos médicos utilizados para la angina pectoris, los cuales incluían extractos de músculo cardíaco, extractos pancreáticos, varias hormonas, irradiaciones con rayos X, anticoagulantes, inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO), tiroidectomías, yodo radioactivo, simpatectomías, vitaminas, colina, meprobamato, ligadura de la arteria mamaria interna y veneno de cobra. Los autores notaron que varias de esas terapias comenzaron siendo muy efectivas, pero luego fueron abandonadas porque no tenían ningún efecto sobre la angina. Según ellos el efecto placebo fue lo que inicialmente hizo a estas terapias efectivas. Por esta razón, recomendaron que no se ridiculizara el efecto placebo porque es muy barato, seguro y ha perdurado a lo largo de la historia de la humanidad.


Se ha dicho que la historia de la Medicina es básicamente la historia del efecto placebo (7).


EL PODER DE LA MENTE


Varios procedimientos de curación mediante la actividad mental están siendo utilizados por millones de personas en un intento de canalizar el potencial que tiene la mente para sanar el cuerpo. Entre ellos, vale la pena destacar a la hipnosis, la biorretroalimentación, la meditación, las visualizaciones, el manejo de las emociones y la oración, que es una forma de curación utilizada desde tiempos inmemoriales que está llamando la atención de los científicos interesados en la salud de los seres humanos (9-12).


El poder de la mente durante el trance hipnótico ha sido usado exitosamente, desde hace cientos de años, para tratar numerosas condiciones mentales y físicas, entre ellas el dolor. Gracias al médico austríaco Franz Mesmer (1734-1815), el procedimiento comenzó a llamar la atención del mundo occidental a finales del siglo XVIII. Su teoría del “magnetismo animal” eventualmente fue descartada. Su discípulo, el Marqués de Puységur, exploró el trance hipnótico en una variedad de experimentos y describió muchos de los rasgos asociados modernamente con la hipnosis. Debido a la fama de Mesmer a este fenómeno se le llamó Mesmerismo (1). La hipnosis puede acelerar la curación de heridas, mejorar o eliminar el herpes, la soriasis, dermatitis, ictioderma, el asma bronquial, las alergias, la gastritis, etc. La piel es especialmente sensible a la sugestión hipnótica, posiblemente por el origen ectodérmico de esta estructura y del sistema nervioso. Mediante la hipnosis es posible producir inflamación localizada en la piel y la aparición de ampollas (13).


En India, usando sólo la hipnosis como anestésico, Esdaile practicó cientos de intervenciones quirúrgicas: amputaciones de brazos, piernas, dedos y mamas, operaciones de cataratas, extracciones dentales y de tumores de diferentes órganos (14). Como no todos los individuos pueden lograr la profundidad del trance hipnótico requerida para practicar este tipo de operaciones, el cloroformo, el éter y los anestésicos modernos desplazaron a la hipnosis, pero esta última logró demostrar, sin lugar a dudas, el poder que tiene la mente para controlar el dolor.


Otra manera de aumentar el efecto de la mente sobre el cuerpo es mediante el entrenamiento de biorretroalimentación. Utilizando esta técnica, la mente ha demostrado su habilidad para controlar la presión arterial. También se ha usado para controlar músculos aislados o en grupos durante el tratamiento de espasmos faciales y de los párpados, cefaleas tensionales y migraña. La NASA ha utilizado la biorretroalimentación para enseñar a los astronautas a controlar los mareos y otras 20 respuestas fisiológicas (1).


Otra técnica que ha demostrado su efectividad para mejorar el control mental sobre el cuerpo es la meditación, utilizada por los indios, japoneses, chinos y tibetanos desde hace más de 500 años. Benson (15) estudió a tres monjes tibetanos quienes practicaban una forma de meditación llamada g Tum-mo. Los monjes se cubrieron con una túnica mojada con agua fría y se sentaron a meditar por 55 minutos en una habitación fría, sin calefacción, usando su mente para aumentar su temperatura corporal. Los tres monjes produjeron dramáticos aumentos de la temperatura corporal que oscilaron entre 5 y 8°C. Simonton (9), además de utilizar los tratamientos convencionales para el cáncer (radiaciones, quimioterapia y cirugía), ha usado la relajación y las técnicas de visualización. Al paciente se le pide meditar tres veces al día durante 15 minutos en la mañana al levantarse, en el mediodía y en la noche antes de acostarse. En el ejercicio de la meditación, los primeros dos minutos son usados para relajarse. Cuando el cuerpo está completamente relajado, el paciente visualiza una escena pacífica de la naturaleza. Un minuto después, comienza su labor de visualización. Primero, se concentra en su cáncer. Luego, visualiza a sus mecanismos inmunes recogiendo las células muertas. Al paciente se le instruye para visualizar un ejército de glóbulos blancos acudiendo al tumor y expulsando las células malignas que han sido debilitadas por el tratamiento médico convencional. Finalmente, antes de terminar la meditación, el paciente se percibe a si mismo en perfectas condiciones de salud. Los enfermos son instruidos en los principios generales de los mecanismos inmunes y se le muestran fotografías de otros pacientes cuyos tumores son visibles y están respondiendo al tratamiento.


En un estudio de 152 pacientes, Simonton encontró mayor éxito en los más optimistas y comprometidos con el proceso terapéutico.


Dossey (16) revisó más de 100 experimentos científicos, sobre el poder de la oración y encontró que en la mitad de ellos se demostró su efectividad para producir cambios significativos en los seres humanos. Sin embargo, le sorprendía que estas evidencias científicas sobre el efecto de la oración fueran poco conocidas por la comunidad médica por lo que concluyó que el conocimiento que no encaja en las ideas prevalentes es ignorado, sin considerar lo válido que sea desde el punto de vista científico.


Fuera del laboratorio, se han documentado curaciones “milagrosas” que representan una clara evidencia del poder de la fe y la oración para sanar el cuerpo (1). ¿Cómo funciona la oración? Cuando se ora por otros, con pureza en la intención, la conciencia colapsa simultáneamente las intenciones curativas en la mente (como sucede en la telepatía). De allí en adelante, el mismo proceso de curación cuántica funciona como en la autocuración. Por lo tanto, esta clase de curación a distancia también envuelve la autocuración (17).


La física cuántica nos permite entender fenómenos observados en la práctica médica tales como la curación espontánea (creatividad cuántica), la curación mediante la oración a distancia (no-localidad cuántica), autocuración y curación espiritual (causación descendente con intención pura) (17). La medicina china es cuántica porque utiliza las características de ondas cuánticas (yang) y partículas cuánticas (ying) del Chi (energía vital, prana, ki) para clasificar los desbalances de la energía vital y la representación de los órganos en los campos morfogenéticos vitales (17).


En China existe el Hospital Huaxia Zhineng Qigong, fundado por el Dr. Pang Ming quien es un médico entrenado en medicina occidental y china y además es un Gran Maestro de Qigong. El hospital utiliza, con gran éxito, métodos no tradicionales de tratamiento. La clave para la curación de las enfermedades radica en la habilidad para enfocar las emociones y la energía chi en nuestro cuerpo o en el de otra persona con una gran compasión y sin ningún tipo de invasión. Un caso descrito por Braden (18) correspondió a una mujer que acudió a la clínica con un tumor maligno de vejiga. La paciente, completamente consciente, fue acostada en una camilla. Tres médicos (maestros) se colocaron detrás de ella mientras que otro, situado delante, le practicaba una ultrasonografía abdominal. Los maestros comenzaron a repetir las palabras de un mantra: “disuélvase, recupérese”. En cuestión de minutos comenzó a disminuir el tamaño del tumor, hasta desaparecer. A este procedimiento se le denomina ChiLel y fue desarrollado por el Dr. Pang, basándose en el concepto milenario del Qigong (Chigong, Chi Kung) y los de la medicina moderna.


El ChiLel consiste de cuatro preceptos.


1) La creencia de que el Chi o energía de la vida puede curar todas las enfermedades. Los estudiantes (a los pacientes se les llama estudiantes porque están aprendiendo una técnica de autocuración) aumentan su fe en el Chi mediante el estudio de los testimonios de pacientes que se han recuperado después de sufrir enfermedades graves.

2) La curación en grupo; antes de comenzar el ChiLel, el maestro sincroniza verbalmente el pensamiento del grupo para obtener el Chi del universo y transformarlo en un campo de energía curativa.

3) La curación con el Chi; el maestro obtiene la energía Chi del universo y se la transmite a cada enfermo para facilitar su curación.

4) La práctica; los enfermos aprenden los movimientos del ChiLel y lo practican continuamente. Cuando el paciente entra a este hospital es diagnosticado por un médico (maestro) y asignado a una clase de 50 o más personas por un período de 24 días de tratamiento. Pasa la mayor parte de su tiempo practicando ChiLel (8 horas diarias) sin ver televisión, sin leer la prensa y sin teléfono.


Las estadísticas de esta clínica muestran una tasa de éxitos de 95% en un estudio que duró 5 años. El Dr. Pang recuerda a sus estudiantes que lo que es incurable en la medicina convencional no necesariamente significa que es incurable. Enseña que cuando el Chi se concentra aparece la materia y cuando se dispersa, ésta desaparece. Por lo tanto, cuando el Chi se concentra en forma anormal aparece el cáncer y cuando esta concentración se dispersa, el cáncer desaparece. El Chi no tiene color ni forma y exhibe propiedades de la materia, de la energía y de la información. Por ejemplo, una célula viviente, en un nivel tiene membrana, núcleo, retículo endoplasmático, ribosomas; en otro nivel contiene moléculas, átomos, protones y electrones, y en otro nivel se presenta como energía. Finalmente, alcanza un nivel en el cual se manifiesta como materia, energía e información.


Según el Dr. Pang, como el chi contiene información, responde a nuestros deseos. Si bien es cierto que las células cancerosas están hechas de un chi anormal, como el chi responde a nuestros deseos, es posible ordenarles que se dispersen para que el cáncer se desintegre. Esta doctrina es la que enseña el Dr. Pang a los maestros y estudiantes de este hospital de ChiLel-Qigong (www. Chilel-qigong.com).


La utilización de la hipnosis, biorretroalimentación, meditación y oración ha permitido demostrar que Descartes estaba equivocado. La separación entre el cuerpo y la mente es un mito porque ésta puede producir efectos en el cuerpo físico. Existe toda una red de comunicación psicosomática que mantiene unida la mente al cuerpo. Nuestros pensamientos, sentimientos, creencias, deseos e intenciones crean emociones que producen la descarga de mensajeros químicos (neuropéptidos) que se difunden en todas las células del cuerpo y actúan sobre el sistema nervioso autónomo, debilitan o fortalecen el sistema inmune y originan cambios hormonales que afectan el cuerpo. En síntesis, las emociones producidas por nuestros pensamientos son el puente entre el mundo físico y el mental (19).


Ya Williams James, a finales del siglo XIX afirmaba que “ninguna modificación en la mente ocurre que no sea acompañada o seguida por un cambio corporal” (20). Cien años más tarde, Cousin (1989) resumió la visión moderna de la interacción mente-cuerpo con la frase “la creencia se transforma en biología” (20).


INTENCIÓN A DISTANCIA. ACCIÓN TELESOMÁTICA


Desde la Gran Explosión (Big Bang) estamos entrelazados con todo, por lo cual, en principio, podemos interactuar mentalmente con todo (21). Pero, como el entrelazamiento crece proporcionalmente al número de interacciones, es más probable que percibamos información local en tiempo y espacio que los eventos que ocurrieron hace millones de años o a una distancia de millones de años luz (22). Esta interacción existente entre todas las cosas permitiría que los individuos puedan interactuar con las mentes y cuerpos de otros. La mente consciente de una persona puede producir efectos repetibles y medibles en el cuerpo de otra (12). Estos efectos son conocidos como telesomáticos. Una modalidad de estos efectos es la curación a distancia. El sanador actúa sobre el paciente enviándole energías o informaciones curativas. El sanador y el paciente pueden estar directamente en contacto o separados por kilómetros, porque la distancia no parece afectar el resultado. A esta práctica médica se le ha denominado Medicina no-local de la Tercera Era, en contraste con la Medicina psicosomática de la Segunda Era (23).


La acción telesomática ejecutada por una persona lejana es similar y tan efectiva como la acción psicosomática realizada por el individuo sobre sí mismo.


CAMPO AKÁSHICO


La existencia del campo de información universal llamado campo Akáshico (24) explicaría el fenómeno de la no localidad de las más pequeñas y las más grandes unidades medibles del universo, la coherencia entre organismos vivientes y con el medio donde viven y la coherencia del cerebro humano con la conciencia asociada a él y con el cerebro y la conciencia de otros seres humanos. El campo Akáshico de información es la explicación lógica de la coherencia no-local, de la forma misteriosa mediante la cual los cuantos se conectan a través del tiempo y del espacio. Esta información es una conexión sutil, instantánea y no energética entre objetos situados en diferentes sitios en el espacio y entre eventos que se suceden en diferentes tiempos. Estas conexiones se denominan ¨no-locales¨ en las ciencias naturales y ¨transpersonales¨ en la investigación de la conciencia. La información conecta cosas (partículas, átomos, moléculas, organismos, ecologías, sistemas solares, galaxias) y las mentes y conciencias asociadas con ellas, sin importar cuánto tiempo ha transcurrido desde que esas conexiones fueron creadas (24). Al igual que otros campos conocidos en la física moderna, tales como los campos gravitacional, electromagnético y cuántico, el campo de información o Akáshico no puede ser oído, tocado, ni visto.


El espacio no está vacío y lo que se ha llamado el vacío cuántico es, de hecho, un pleno cósmico (Akasha). Gracias a la información conservada y transmitida por el campo Akáshico, el universo es coherente. Todo lo que sucede en un sitio sucede también en otro lugar; todo lo que pasa en un tiempo también sucede en los tiempos siguientes. Nada es ¨local¨, limitado al dónde y cuándo está sucediendo. Todas las cosas son globales, cósmicas, porque todo está conectado y la memoria de todas las cosas se extiende a todos los lugares y tiempos (24). Edwin Schrodinger, uno de los fundadores de la teoría cuántica, utilizó la palabra entrelazamiento (entanglement) para referirse a las conexiones existentes entre partículas, que persisten independientemente de la distancia entre ellas. Los físicos creen ahora que el entrelazamiento entre partículas existe en todas partes, todo el tiempo y han demostrado recientemente que también afecta el mundo macroscópico que habitamos (25). Se ha especulado, inclusive, que se extiende a todo el universo, porque toda la energía y la materia emergieron de la Gran Explosión (22). Por lo tanto, es posible asumir que nuestros cerebros y mentes también están entrelazados.


A pesar de que está siendo más aceptada la idea de que la mente puede afectar el cuerpo, el mecanismo de esa acción sigue siendo un misterio. Si la mente actúa no sólo sobre su propio cuerpo sino también sobre otros al proceso se le ha denominado “interacción mental a distancia con organismos vivientes”. Cuando la intención de la mente es beneficiar, a distancia, la condición psicológica o fisiológica de otro individuo, al proceso se le denomina “curación mental a distancia”.


Algunas de las variantes de esta última son la curación espiritual, la curación por la fe, la curación divina y la terapia bioenergética. A diferencia de las técnicas de curación local tales como la imposición de las manos sobre el área afectada del paciente, en la curación mental a distancia el practicante dirige a distancia sus pensamientos o intenciones curativas a un paciente (26, 27). En los últimos setenta años, se han utilizado varios métodos para el estudio del efecto de la intencionalidad a distancia sobre los organismos vivientes.


En 1929, el psiquiatra alemán Hans Berger inventó la electroencefalografía para saber si la telepatía podía explicarse por cambios en las ondas cerebrales (28, 29). A pesar de que no tuvo éxito en su intento de explicar una experiencia telepática que había experimentado su hermana, sus estudios establecieron las bases de las neurociencias modernas y a este investigador se debe no sólo el desarrollo del electroencefalograma (EEG) sino también el descubrimiento de los mecanismos básicos utilizados en los equipos de emisión de positrones y en la resonancia magnética funcional.


Fisiólogos experimentales en la extinta Unión Soviética realizaron, en los años 20 y 30 del siglo XX, experimentos bien diseñados y ejecutados, que demostraron la influencia mental. Estos investigadores reportaron la influencia directa sobre la actividad motora, imágenes visuales, sensaciones, sueño, vigilia y reacciones fisiológicas (cambios en la respiración y en la actividad electrodérmica) en personas situadas en lugares remotos protegidas de cualquier interacción convencional (30).


Durante este período hubo también investigadores franceses que inducían hipnosis a distancia. En Holanda, se realizaron experimentos sobre la influencia remota sobre la actividad motora (31). Desde entonces, se han ejecutado cientos de experimentos relacionados con la influencia mental a distancia sobre los sistemas biológicos. No obstante las diferencias en la base de datos de más de 150 estudios, los experimentos comprenden dos categorías esenciales (32). La primera consiste de estudios en los cuales un sanador intenta influenciar y mitigar un proceso patológico en un organismo con el fin de aumentar su vitalidad o disminuir su morbilidad. Una segunda categoría de intencionalidad a distancia sobre sistemas vivientes comprende la medición de procesos normales o conductas en los organismos; por ejemplo, los efectos, a largo plazo, en el crecimiento de plantas o cultivos celulares y cambios tempranos en la conducta o en la actividad fisiológica (30-33).


En 1959, el médico checo Stepan Figar midió el flujo sanguíneo en los dedos de pares de individuos aislados con el objeto de investigar las conexiones telepáticas inconscientes. En estos estudios las personas desconocían el propósito del experimento. Encontró que cuando a una de las personas se le pedía que realizara mentalmente una operación aritmética, la presión arterial de la otra variaba considerablemente (34).


Tart (35) midió la conductancia eléctrica, el volumen sanguíneo, la frecuencia cardiaca y el reporte verbal en un estudio realizado entre un emisor y un receptor. Tart, actuando como emisor, recibió choques eléctricos al azar para investigar si el receptor, situado a distancia, podía detectar esos eventos. El receptor reaccionó significativamente a esos choques remotos, pero no hubo evidencias de que estuviera consciente de esos eventos. Algunos autores observaron cambios significativos en el volumen sanguíneo del dedo del receptor cuando el emisor, situado algunas veces a kilómetros de distancia dirigía pensamientos cargados de emoción al receptor (36-38).


Grinberg-Zylberbaum y col. (39-41), reportaron una serie de estudios en Mexico, en los cuales detectaron respuestas cerebrales simultáneas en los EEG de pares de personas separadas físicamente. Wackerman y col. (42) lograron replicar estos estudios exitosamente y concluyeron que ningún mecanismo biofísico conocido hasta entonces podría ser responsable de la correlación observada entre los EEG de dos sujetos separados.


Similares resultados han sido obtenidos en otros estudios (43-45). Grad (46) agregó solución salina a semillas de plantas que habían sido tratadas por un sanador. En este estudio, cuidadosamente diseñado y doble ciego, demostró que las semillas tratadas brotaban y las plantas crecían exitosamente a diferencia de las semillas control, colocadas también en solución salina pero no tratadas por el sanador.


Nash (47) demostró, en estudios controlados y doble ciego, que el crecimiento de bacterias podía ser influenciado por la intención.


En 1990, Braud (48) observó una reducción ampliamente significativa, atribuible al efecto de la intención, en la velocidad de hemólisis de eritrocitos colocados en tubos de ensayo que contenían una solución salina. Los tubos estaban situados en una habitación distante del operador. Braud y col (48-50) realizaron numerosos estudios de personas que intentaban influenciar el sistema nervioso de receptores remotos. En 1991, Braud y Schlitz (51) resumieron 37 estudios efectuados hasta esa fecha, que utilizaron 7 respuestas fisiológicas diferentes, tales como la presión arterial y los temblores musculares. Los 37 experimentos dieron una probabilidad de más de 100 millardos a 1, proporcionando un gran apoyo a la idea de que las personas pueden responder inconscientemente a influencias distantes. En todos estos estudios el receptor estaba conectado a cables unidos a un monitor que medía continuamente la conductancia electrodérmica para detectar fluctuaciones inconscientes en sus emociones. El emisor era instruido para que calmara o excitara al receptor situado en un sitio distante. En momentos seleccionados al azar, el emisor dirigía su atención a otro sitio para proveer un período control sin influencia mental.


Resultados similares fueron reportados por otros autores (52-55). En el año 2004, Schmidt y col. (56) publicaron una meta-análisis de 40 investigaciones relacionadas con la influencia mental directa en los organismos vivientes. Reportaron 1055 sesiones individuales conducidas entre los años 1979 y 2000. Los resultados fueron ampliamente significativos (p<0.001). Concluyeron que no puede descartarse la existencia de alguna anomalía relacionada con la intención a distancia. Existe un vasto cúmulo de evidencias a favor de que la conciencia puede manifestarse a distancia, en forma relevante para la salud humana (5).


Grad y col. (57) reportaron que heridas producidas en la piel de ratones sanaban más rápidamente cuando eran tratadas por sanadores. En 1970, Grad (58) demostró que los sanadores eran capaces de reducir el crecimiento de tumores cancerosos en animales de laboratorio. Wirth (59), trabajando con humanos voluntarios a quienes les produjo una herida en la piel antes de ser tratados por sanadores, observó que las heridas sanaban muy rápidamente El análisis estadístico reveló que la velocidad de curación de las heridas en el grupo tratado por los sanadores fue significativamente mayor que en el grupo control, que no recibió la intención de curación.


Byrd (60) realizó un estudio controlado y al azar en 393 pacientes admitidos por dolor torácico o por infarto del miocardio durante un período de 10 meses en la Unidad de Cuidados Coronarios del Hospital General de San Francisco, California. Los 192 pacientes que recibieron oraciones a distancia evolucionaron mejor en varios parámetros: menos resucitaciones cardiopulmonares, menos medicamentos y menor incidencia de edema y de neumonía que el grupo control de 201 pacientes que no habían recibido ninguna plegaria. Este grupo de enfermos requirió de asistencia ventilatoria, antibióticos y diuréticos más frecuentemente que los pacientes que fueron objeto de las oraciones a distancia. La diferencia fue estadísticamente significativa (p<0,001).


En 1997, Schlitz y Braud (61) analizaron 19 experimentos en los cuales una persona trataba de influenciar la actividad electrodérmica de otra y encontraron resultados muy significativos (p<0,0000007).


En el Centro Médico Pacífico, de la Escuela de Medicina de la Universidad de California, se realizó un estudio doble ciego en 40 pacientes con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) que recibieron intenciones de curación a distancia, generalmente mediante oraciones. A los 6 meses, el grupo que las recibió tuvo una menor incidencia de enfermedades asociadas al SIDA (p=0,04), menos y más cortas hospitalizaciones (p=0,04), menos visitas al médico (p=0,01) y mejores resultados en las pruebas psicológicas (p=0,02). No se observó ninguna correlación entre los resultados clínicos y las creencias de los pacientes que estaban recibiendo o no las intenciones u oraciones sanadoras. No se detectaron diferencias en los valores de CD4+ entre ambos grupos. Los resultados obtenidos apoyaron la hipótesis de que la oración a distancia afectó positivamente la evolución del SIDA y sugieren la necesidad de continuar con este tipo de investigaciones (62).


Harris y col. (63) realizaron un estudio doble ciego en la Unidad de Cuidados Coronarios del Instituto del Corazón, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Kansas. Observaron que los 466 pacientes que recibieron las plegarias asignadas, diariamente durante 4 semanas, tuvieron una evolución clínica significativamente mejor que el grupo control (524 pacientes).


En el año 2000, Astin y col. (64) publicaron una meta-análisis de 23 estudios controlados de curación a distancia, hechos al azar. Encontraron resultados positivos en el 57% de los casos. Krucoff y col. (65), en el Centro Médico de Duke, reportaron otro estudio doble ciego y controlado en el cual se utilizaron grupos de oración situados en diferentes partes del mundo, para orar por enfermos sometidos a cateterismo cardíaco y angioplastia, Los pacientes receptores de las oraciones tuvieron de 50 a 100% menos complicaciones (hemorragias, arritmias, muertes, etc.) que los individuos que no las recibieron.


Una investigación doble ciego realizada en 219 mujeres de 26 a 46 años de edad, sometidas a fertilización in vitro y transferencia de embriones en una clínica de Seúl, Corea del Sur, reveló que el grupo que recibió las oraciones de personas que vivían en Estados Unidos, Canadá y Australia, tuvo el doble de embarazos exitosos que las mujeres del grupo control. El resultado fue estadísticamente significativo (p<0,001) (66).


En el año 2002, Benor (67) revisó 61 estudios de curación a distancia y consiguió efectos positivos significativos en humanos, animales y plantas.


Jonas y Crawford (68) revisaron 2300 reportes relacionados con la curación eespiritual, la medicina por energía y el efecto de la intención. Incluyeron 122 estudios de laboratorio, 80 ensayos controlados y al azar, 128 resúmenes o revisiones, 95 reportes de observaciones, 271 reportes de casos y 1286 escritos diferentes, opiniones, anécdotas, cartas al editor, comentarios y libros escogidos. Utilizando criterios muy estrictos le dieron la más alta calificación a los estudios sobre la interacción mente-materia, seguidos de los relacionados con la oración a distancia.


Achterberg y col. (69) estudiaron 11 sanadores. Cada uno de ellos seleccionó a una persona conocida, por quien sentía simpatía y compasión, como el receptor de sus esfuerzos de curación a distancia. Los sanadores tenían una experiencia de más de 23 años realizando esa actividad. Describieron sus esfuerzos de curación como el envío de energía, buenas intenciones o pensamientos y oraciones por la salud del receptor, quien estaba colocado dentro de un equipo de resonancia magnética funcional, aislado de cualquier forma de contacto con el sanador, quien dirigía sus intenciones con intervalos de 2 minutos, escogidos al azar. Durante el período de curación, las áreas del cerebro más activadas fueron las cortezas cingulada anterior y media, el precúneo y las áreas frontales. La diferencia fue estadísticamente significativa (p<0,00127).


Los hallazgos sugieren que las intenciones de curación pueden ejercer efectos comprobables en el receptor y que la empatía entre el sanador y el receptor es una parte importante del proceso de curación.

El lado oscuro que tiene la curación a distancia es el miedo a que se utilicen estas técnicas para hacer daño, como se ha observado en algunas sociedades primitivas. Una posibilidad particularmente intrigante es que las influencias remotas de la intencionalidad pueden ocurrir no sólo no-localmente con respecto al espacio, como se ha demostrado en los estudios antes señalados, sino que también sean efectivas no-localmente con respecto al tiempo (22, 70-75).


FENÓMENOS PARAPSICOLÓGICOS


La Asociación Parapsicológica, afiliada a la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, define a la Parapsicología como el estudio científico de tres clases de eventos no comunes: la percepción extrasensoria (telepatía, clarividencia, precognición y presentimiento), la interacción mente-materia y los fenómenos que sugieren la sobre vivencia después de la muerte corporal, incluyendo las experiencias cercanas a la muerte, las apariciones y la reencarnación (www.parapsych.org).


El campo de la investigación psíquica se hizo más conocido en la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX, porque la popularidad del espiritismo (76-79) condujo a muchos científicos a investigar estos fenómenos extraños. Tales estudios produjeron dos clases de información.


En primer lugar, los eventos significativos tales como la aparición y la comunicación de seres ya fallecidos, las experiencias cercanas a la muerte, la precognición y los fenómenos ¨poltergeist¨ o ruidos y movimientos extraños producidos aparentemente sin una causa física inmediata. Todos ellos tienen un importante significado, aunque lo desconozcamos, y han sido catalogados por Jan Ehrenwald como ¨eventos determinados por la necesidad¨ (4).


La segunda clase de fenómenos parapsicológicos son los producidos en el laboratorio, como la clarividencia, la telepatía y la adivinación de las cartas o de números al azar, en los cuales se busca que la suma de los aciertos sea estadísticamente significativa. Si al sujeto bajo estudio se le informa que ha adivinado correctamente una secuencia de cartas (80) o de números, esa adivinación no tendrá ningún significado especial en su vida diaria. Estos últimos son los fenómenos que se han denominado “eventos determinados por el error”, los cuales pueden ser cuantificados y susceptibles de analizar en el laboratorio (4). A diferencia de los fenómenos “determinados por el error”, los “fenómenos determinados por la necesidad” no son producidos por demanda en el laboratorio y, por consiguiente, no pueden ser cuantificados.


El poco interés demostrado en los eventos paranormales determinados por la necesidad, a favor de los fenómenos determinados por el error, logró que los investigadores se sintieran “más científicos”, aun cuando no se ganaron la aceptación de la comunidad científica internacional que ha reaccionado a la información aportada por la investigación parapsicológica en forma parecida a la del granjero que al ver una jirafa por primera vez exclamó: “no existe semejante animal”. De hecho, lo que un científico no debe decir es que “tal fenómeno es imposible” porque “viola las leyes de la naturaleza”. Aquí vale recordar la frase de San Agustín: “no existen milagros que violen las leyes de la naturaleza. Existen sólo eventos que violan nuestro conocimiento limitado de las leyes de la naturaleza” (2). Mientras más aprendamos sobre las leyes que explican los fenómenos parapsicológicos más se acrecentará nuestra visión de la realidad.


Según Radin (22), después de un siglo de sofisticadas investigaciones y más de 1000 estudios controlados (1270 sesiones sobre el sueño, 3145 sobre telepatía Ganzfeld, 34.097 sobre la “consciencia de ser observado”, 1055 sobre detección inconsciente de ser observado, 2.6 millones de experimentos psicocinéticos con dados, 1.100 millones de experimentos psicocinéticos con generadores de números al azar con probabilidades de 10104/1 existen fuertes evidencias de la existencia de los fenómenos psíquicos. Estos resultados estadísticos impresionantes significan que ellos no son debidos a una simple coincidencia.


Es muy probable que a medida que los avances de la física continúen refinando nuestro conocimiento de la realidad, se irá encontrando una explicación racional para estos fenómenos. Se ha estimado que todos los fondos utilizados, a través de la historia, en la investigación parapsicológica equivalen a apenas 0,43 segundos de lo que se consume en un día para la investigación sobre el cáncer (22). El obstáculo para conseguir un mayor financiamiento para la investigación de estos fenómenos radica en que los mismos no se acomodan fácilmente a las teorías científicas prevalentes y son ignorados y descartados por “imposibles”. Si los fenómenos retan directamente a los conceptos ya aceptados por el establecimiento científico atraen el ridículo. Sin embargo, la historia ha demostrado que muchos de los grandes descubrimientos científicos surgen del desarrollo de ideas “disparatadas” o “locas”.


Según LeShan (2) lo que se conoce sobre los fenómenos psíquicos se puede resumir de la siguiente manera:


1. Algunas personas demuestran que poseen información específica y concreta que no puede lograrse a través de los canales sensoriales o por extrapolación de datos obtenidos a través de los sentidos. Tal es el caso de los fenómenos telepáticos, clarividentes o precognitivos.

2. El espacio u otros factores físicos (muros, curvatura de la tierra, montañas, océanos) existentes entre la información original y la persona que demuestra poseerla, no son factores determinantes.

3. Los factores emocionales son los que principalmente establecen la unión entre el origen aparente de la información y el individuo que demuestra tener ese conocimiento.

4. Muchas personas se vuelven ansiosas cuando oyen o leen artículos de opinión sobre los fenómenos paranormales o encuentran información sobre la existencia de los fenómenos psíquicos.


Se han postulado tres hipótesis para explicar estos fenómenos psíquicos. La primera se refiere a la existencia de una facultad extrasensoria superior en los casos de telepatía o de clarividencia. La segunda considera que las evidencias pueden ser explicadas mediante la existencia de seres desencarnados. Es decir, postula que existe algo relacionado a la personalidad que no cesa en el momento de la muerte corporal. La tercera incluye a los dos anteriores.


¿CÓMO SE DIFERENCIA UN FENÓMENO PARANORMAL DE UNO NORMAL?


Las condiciones que favorecen la producción de los fenómenos normales también facilitan a los paranormales (80-82). En realidad, sólo dos diferencias existen entre ellos y consisten en la localización del ¨secreto¨ y la frecuencia de los fenómenos observados. En la percepción normal el misterio radica en cómo la información pasa de nuestro cerebro a nuestra conciencia o viceversa, y en la percepción paranormal (telepatía, curación a distancia) el secreto está en cómo la información pasa de la conciencia de otro individuo a mi conciencia. Nos intrigan los segundos y no los primeros porque las percepciones normales son comunes mientras que los fenómenos paranormales son más raros (2).


Es necesario recalcar que los análisis de laboratorio en las ciencias naturales han desempeñado un importante papel en el intento de comprendernos y de conocer la naturaleza del mundo que habitamos. El método experimental y el laboratorio son elementos irremplazables de la ciencia; sin embargo, utilizándose exclusivamente, como se pretende hacer, para analizar los fenómenos psíquicos o paranormales puede conducirnos a seguir ignorando otras realidades.


Los investigadores de los fenómenos paranormales han demandado, sin éxito, que las personas comiencen a creer en hechos ¨imposibles¨ según su concepción de la realidad. Su tarea principal debería orientarse a la modificación de sus propios preceptos para hacer que hechos imposibles se hagan posibles y, por lo tanto, creíbles. Ese objetivo sólo lo pueden lograr explorando y modificando su propia definición de la realidad que decidirá lo que es posible y lo que es imposible.


Ideas y concepciones que se adoptaron en el pasado como una verdad incontrovertible sobre la realidad fueron descartadas posteriormente por falsas. A pesar de que los fenómenos paranormales han sido declarados imposibles, un gran porcentaje de científicos cree en su existencia. En una encuesta realizada en más de 1000 profesores universitarios en los Estados Unidos, el 55% de los naturalistas, el 66% de los científicos sociales y el 77% de los académicos en las artes, las humanidades y la educación reportaron que los fenómenos psíquicos son hechos establecidos o muy probablemente ciertos (83). Quien se dedique a la investigación en este campo es preciso que entienda que cualquier autor que escriba sobre la falsedad de un evento paranormal reportado previamente, puede contar con una amplia publicidad. Pero, quien publique o trate de publicar, sobre un evento claramente paranormal, puede contar con lo contrario. De allí que si va a investigar estos fenómenos científicamente, la teoría debe inclinarse siempre ante los hechos. Ya el famoso psicólogo norteamericano William James afirmaba que la existencia de un cuervo blanco probaba que no todos los cuervos son negros (2).


Debemos estar claramente conscientes de que nuestras creencias cambian, que la humanidad sigue fielmente a los descubrimientos científicos sin importar los cambios que ellos producen. En pocos años, hemos pasado de ser una sociedad con dificultades para establecer una comunicación entre sus miembros a otra en la cual los teléfonos celulares y el Internet nos permiten comunicarnos con cualquier persona que habite en este planeta. Nuestro deber es, por lo tanto, actuar como científicos. La ciencia no avanza exclusivamente con los experimentos controlados realizados en un laboratorio. El reporte de casos de fenómenos paranormales observados y estudiados por científicos serios, honestos y fieles a la verdad, es importante para el avance de esta ciencia, simplemente porque no está claramente establecida cual aproximación, la cualitativa o la cuantitativa, será definitivamente de mayor utilidad para la comprensión y el desarrollo en este campo.


CURACIÓN ESPIRITUAL


Para adentrarnos en el estudio de la curación espiritual debemos empezar por preguntarnos lo que ocurre después de la muerte. Según el físico cuántico Amit Goswami (84), el cuerpo físico muere, con todas sus memorias clásicas, pero la mónada (el espíritu), no tiene estructura, no tiene nada que morir. El espíritu con su memoria cuántica, con sus componentes mentales, permanece disponible como un conglomerado de posibilidades mentales y vitales. Esta mónada cuántica es un modelo viable de lo que el Libro Tibetano de los Muertos y otras tradiciones espirituales identifican como el espíritu sobreviviente. Por lo tanto, el espíritu forma un continuo con las encarnaciones físicas porque lleva consigo parte de la identidad individual, el carácter, las tendencias mentales y los sentimientos, los contextos aprendidos mentalmente, las fobias, el rechazo de ciertos contextos; en fin, los patrones de buenos y malos hábitos que las tradiciones espirituales denominan karma.